A pesar de los vaticinios más rimbombantes la gente lee. Basta con hacer la prueba de ?una vez que hemos aprendido a hacerlo- intentar pasar por la vida sin leer. E increíblemente: la gente también escribe. Carteles, notas, artículos, libros, papelitos garabateados en el fondo de bolsillos, cartas...